Combustible, aceite, liquido de freno, refrigerante y aire son los elementos comunes que requieren los vehículos para que funcionen con motor a explosión y para evitar el ingreso de partículas que puedan dañar al vehículo se utilizan los filtros.
Por ejemplo: en el tanque de combustible se suele depositar residuos del medio ambiente, cuando cargamos combustible, o propiamente del mismo combustible, que con el paso del tiempo se deteriora. El filtro actúa de forma tal que impide que ciertas impurezas lleguen a su destino, por ejemplo el carburador o un inyector.
El filtro de aceite, funciona de forma tal que el fluido que circula por el motor pase por él, y retenga las partículas o residuos que se forman en el carter del motor.
El filtro de aire, es el encargado de evitar que entre aire con polvo y/o residuos a la zona de combustión, ya que si esta suciedad o cuerpo extraño entra en la mezcla del aire con el combustible, la explosión estará viciada y no lograra cumplir su objetivo.
La cantidad de aire que penetra en un vehículo en funcionamiento es enorme. Por cada litro de combustible quemado en el proceso de combustión, se consumen de 10.000 a 12.000 litros de aire. (Caso de vehículos pequeños)
Por lo tanto, la importancia del filtro es crucial, debe filtrar e impedir que el polvo y otras partículas abrasivas entren a las cámaras y partes del motor. La función del filtro aire es la de eliminar el polvo y otras partículas abrasivas antes que este aire penetre en los cilindros y finalmente a las partes en movimiento del motor.
Los contaminantes normales que transporta el aire son: el polvo, la suciedad y el carbono. Las cantidades de estos contaminantes varían según la zona. Por lo tanto, en una zona industrial tendremos más índices de contaminación que en otras zonas. Y eso incide directamente en el tiempo que tenemos que cambiar el filtro.